Cáritas trabaja con fondos del Gobierno de Alemania en el combate contra la pobreza extrema

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Gladis Ascua tiene 30 años de edad. Tiene tres hijos uno de 8 años, uno de 4 años y uno de casi 2 años. En cuatro meses nacerá  su cuarto hijo. Su vivienda está construida con palos de caña, las paredes y el piso de tierra, no tienen cocina, ya que usan un tonel que tienen a la par de la entrada al único cuarto de la vivienda. Sus niños a menudo se enferman de tos. Su esposo trabaja como agricultor en las fincas de la localidad. No tiene trabajo fijo. Muchas veces gana 20 hasta 45 quetzales al día.

En el norte del departamento de Guatemala, en Conacaste en el municipio de Chuarrancho, nadie paga el salario mínimo. La tierra está seca. La canícula prolongada del año pasado ha golpeado fuertemente la población de escasos recursos de esta región. Las pérdidas de la cosecha  en maíz y frijol fueron más de 70 por ciento.

Cáritas Arquidiocesana trabaja con un fondo del Gobierno de Alemania (alrededor de tres millones de quetzales) en un proyecto de la asistencia hasta el 2017 en diferentes regiones del Corredor Seco.  Con él se benefician a más de 155 familias que viven en pobreza extrema. El Padre Aaron Tello, Delegado Arzobispal de Caritas Arquidiocesana, y el Dr. Thomas Cieslik, Jefe de Cooperación de la Embajada de Alemania, entregaron a la familia de Gladis Ascua y a otras familias filtros de agua, recolectores de agua de lluvia y estufas para mejorar su calidad vida. Además hay programas de capacitación en temas de salud y agricultura para diversificar sus cultivos con el fin de garantizar la auto-sostenibilidad de su alimentación.

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